Y la vida me sigue poniendo a prueba, sigue poniendo a prueba mis fuerzas, mis capacidades, la forma de afrontar los problemas. Si he pasado un año triste y angustioso, parece que este no ha empezado mucho mejor. De nuevo, la persona que ha sido mi refugio y mi protección durante todos estos años, no encuentra vitalidad, fuerzas y ganas de vivir, y sólo me pregunto por qué? por qué en estos momentos de su vida, que podría disfrutar con todo lo que tiene alrededor, no le sirve para ser feliz.
Es muy duro verle perdido, angustiado y no saber cómo ayudarle, saber que tiene que conseguir salir adelante por él mismo, y tú mientras le estás viendo desde el otro lado del abismo y querer gritarle: salta a este lado y vuelve a ser la persona que eras.
Hasta cuándo la vida me quiere poner trabas para encontrar un día en el que pueda respirar profundamente y sentirme en paz conmigo misma y con lo que me rodea. Necesito encontrar mi felicidad, pero esta situación me desmorona física y mentalmente hasta un límite que no me deja avanzar. Papá, necesito que te pongas bien, por tí y por mí. No soporto la idea de que mires donde mires sólo veas tristeza y te sientas tan perdido que no sepas dónde dirigirte para encontrar la luz que necesitas, tienes mi mano tendida para ayudarte a encontrarla.
miércoles, 17 de agosto de 2011
lunes, 25 de abril de 2011
sábado, 9 de abril de 2011
encerrada.... entre cuatro paredes
Hoy es un día que invita a estar en la calle, a salir, a disfrutar del sol, del calor, de la primavera, de los amigos... de la vida en general. Y mientras, ¿dónde estoy?, encerrada entre cuatro paredes, entre cintas, ordenadores y aburrimiento.... sólo me consuela que dentro de un rato estaré fuera de aquí, al aire libre, compartiendo charla y cervezas con amigas, de esas que siempre están ahí cuando lo necesitas, de esas que siempre tienen la frase o ese chascarrillo que necesitas para reírte sin parar.
Esto también lo hace la complicidad que se consigue sólamente con gente con la que pasas la mayor parte de tu tiempo, de tu ocio... de tus días en definitiva.
Respiro hondo tras haber pasado un año en el que preferiría poder borrar de mi mente, de mis pensamientos y de mi vida, puesto que se han ido personas muy importantes para mí (pero sólo físicamente, porque no hay día en que mis recuerdos traigan a mi memoria la imagen de ellos), los echo demasiado de menos y no he sido consciente de ello hasta que no me doy cuenta de que ya no puedo volver a verlos, si acaso, sólo en mis pensamientos.
Me entra un nudo en el estómago al recordar lo cruel que puede ser la vida a veces, poniéndonos en situaciones límite que en ocasiones (como en esta) no somos capaces de superar, que hace que me no me sienta con fuerzas ni para respirar.
Quiero que sepáis que estáis ahí y que formáis parte de mí, y pienso que cada vez que me acuerdo de vosotros, es como si en cierto modo no os hubiérais ido del todo. Sois como una LUZ que está dentro de mí y que no quiero que se apague nunca, formáis parte de mí, y eso no va a cambiar, de eso estad seguros.
Se acerca tu cumpleaños, y a pesar de que no estás aquí, te digo FELICIDADES.
Felicidades por la gente que has dejado aquí, que es tan maravillosa como tú lo eras, que no te olvida ni un sólo minuto. Dejaste tanto amor y tanto cariño que eso se reflejará en todos los que te hemos rodeado.
Aunque esa maldita enfermedad pudo contigo, no hubo un sólo día que no te enfrentaras a ella con toda la dignidad y fuerza que tu cuerpo te ha permitido a lo largo de estos cuatro años. Sólo por eso te admiro y me siento tan orgullosa de ser tu sobrina que no te puedes hacer una idea. No te puedes hacer tampoco idea de cómo me has ayudado a tomarme las cosas desde entonces, y de cómo afronto ahora la vida y los problemas, con ganas cuando las fuerzas flojean, con pensamientos de lucha constante, con sacar las cosas positivas de las cosas más nimias. Y todo esto, lo has conseguido tú, digno ejemplo has sido para todos los que han estado contigo, de eso puedes estar seguro.
A esa otra persona, que tantos años he pasado en su compañía, mi segunda madre en muchos sentidos, no tengo palabras de agradecimiento para devolverte todo el cariño que me diste a lo largo de estos años.
A mi querida abuela que te has ido, nos has dejado a todos un poco más huérfanos. Eres y has sido una persona magnífica, todo lo que has hecho y lo que te ha rodeado, siempre han sido actos y gestos de bondad y cariño. Ahora cuando paso cerca de tu casa, me embarga una tristeza inmensa al pensar que ya no estás ahí, para poder subir corriendo las escaleras y decir, voy a ver a la abuela, y tú ahí, paciente, con una sonrisa y con un gesto amable.
A los dos, ANGEL Y ESPERANZA, vuestros nombres lo dicen todo, yo sólo añado que os quiero y que sois mi LUZ desde donde quiera que estéis.
Es por todo esto que cada día que pasa tengo una mayor convicción de que todos los momentos tienen algo especial anque no lo veamos a priori, y que tengo que aprender a encontrar eso todo lo que pueda.
Así que, a pesar de haber empezado el post de un modo un poco pesimista, me reitero en decir que la parte buena de mi día entre cuatro paredes es que en poco tiempo saldré de aqui y me toparé de nuevo con esa LUZ que tanta energia me da.
Esto también lo hace la complicidad que se consigue sólamente con gente con la que pasas la mayor parte de tu tiempo, de tu ocio... de tus días en definitiva.
Respiro hondo tras haber pasado un año en el que preferiría poder borrar de mi mente, de mis pensamientos y de mi vida, puesto que se han ido personas muy importantes para mí (pero sólo físicamente, porque no hay día en que mis recuerdos traigan a mi memoria la imagen de ellos), los echo demasiado de menos y no he sido consciente de ello hasta que no me doy cuenta de que ya no puedo volver a verlos, si acaso, sólo en mis pensamientos.
Me entra un nudo en el estómago al recordar lo cruel que puede ser la vida a veces, poniéndonos en situaciones límite que en ocasiones (como en esta) no somos capaces de superar, que hace que me no me sienta con fuerzas ni para respirar.
Quiero que sepáis que estáis ahí y que formáis parte de mí, y pienso que cada vez que me acuerdo de vosotros, es como si en cierto modo no os hubiérais ido del todo. Sois como una LUZ que está dentro de mí y que no quiero que se apague nunca, formáis parte de mí, y eso no va a cambiar, de eso estad seguros.
Se acerca tu cumpleaños, y a pesar de que no estás aquí, te digo FELICIDADES.
Felicidades por la gente que has dejado aquí, que es tan maravillosa como tú lo eras, que no te olvida ni un sólo minuto. Dejaste tanto amor y tanto cariño que eso se reflejará en todos los que te hemos rodeado.
Aunque esa maldita enfermedad pudo contigo, no hubo un sólo día que no te enfrentaras a ella con toda la dignidad y fuerza que tu cuerpo te ha permitido a lo largo de estos cuatro años. Sólo por eso te admiro y me siento tan orgullosa de ser tu sobrina que no te puedes hacer una idea. No te puedes hacer tampoco idea de cómo me has ayudado a tomarme las cosas desde entonces, y de cómo afronto ahora la vida y los problemas, con ganas cuando las fuerzas flojean, con pensamientos de lucha constante, con sacar las cosas positivas de las cosas más nimias. Y todo esto, lo has conseguido tú, digno ejemplo has sido para todos los que han estado contigo, de eso puedes estar seguro.
A esa otra persona, que tantos años he pasado en su compañía, mi segunda madre en muchos sentidos, no tengo palabras de agradecimiento para devolverte todo el cariño que me diste a lo largo de estos años.
A mi querida abuela que te has ido, nos has dejado a todos un poco más huérfanos. Eres y has sido una persona magnífica, todo lo que has hecho y lo que te ha rodeado, siempre han sido actos y gestos de bondad y cariño. Ahora cuando paso cerca de tu casa, me embarga una tristeza inmensa al pensar que ya no estás ahí, para poder subir corriendo las escaleras y decir, voy a ver a la abuela, y tú ahí, paciente, con una sonrisa y con un gesto amable.
A los dos, ANGEL Y ESPERANZA, vuestros nombres lo dicen todo, yo sólo añado que os quiero y que sois mi LUZ desde donde quiera que estéis.
Es por todo esto que cada día que pasa tengo una mayor convicción de que todos los momentos tienen algo especial anque no lo veamos a priori, y que tengo que aprender a encontrar eso todo lo que pueda.
Así que, a pesar de haber empezado el post de un modo un poco pesimista, me reitero en decir que la parte buena de mi día entre cuatro paredes es que en poco tiempo saldré de aqui y me toparé de nuevo con esa LUZ que tanta energia me da.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)