sábado, 9 de abril de 2011

encerrada.... entre cuatro paredes

Hoy es un día que invita a estar en la calle, a salir, a disfrutar del sol, del calor, de la primavera, de los amigos... de la vida en general.  Y mientras, ¿dónde estoy?, encerrada entre cuatro paredes, entre cintas, ordenadores y aburrimiento.... sólo me consuela que dentro de un rato estaré fuera de aquí, al aire libre, compartiendo charla y cervezas con amigas, de esas que siempre están ahí cuando lo necesitas, de esas que siempre tienen la frase o ese chascarrillo que necesitas para reírte sin parar.
Esto también lo hace la complicidad que se consigue sólamente con gente con la que pasas la mayor parte de tu tiempo, de tu ocio... de tus días en definitiva.
Respiro hondo tras haber pasado un año en el que preferiría poder borrar de mi mente, de mis pensamientos y de mi vida, puesto que se han ido personas muy importantes para mí (pero sólo físicamente, porque no hay día en que mis recuerdos traigan a mi memoria la imagen de ellos), los echo demasiado de menos y no he sido consciente de ello hasta que no me doy cuenta de que ya no puedo volver a verlos, si acaso, sólo en mis pensamientos.
Me entra un nudo en el estómago al recordar lo cruel que puede ser la vida a veces, poniéndonos en situaciones límite que en ocasiones (como en esta) no somos capaces de superar, que hace que me no me sienta con fuerzas ni para respirar.
Quiero que sepáis que estáis ahí y que formáis parte de mí, y pienso que cada vez que me acuerdo de vosotros, es como si en cierto modo no os hubiérais ido del todo.  Sois como una LUZ que está dentro de mí y que no quiero que se apague nunca, formáis parte de mí, y eso no va a cambiar, de eso estad seguros.
Se acerca tu cumpleaños, y a pesar de que no estás aquí, te digo FELICIDADES.
Felicidades por la gente que has dejado aquí, que es tan maravillosa como tú lo eras, que no te olvida ni un sólo minuto. Dejaste tanto amor y tanto cariño que eso se reflejará en todos los que te hemos rodeado.
Aunque esa maldita enfermedad pudo contigo, no hubo un sólo día que no te enfrentaras a ella con toda la dignidad y fuerza que tu cuerpo te ha permitido a lo largo de estos cuatro años. Sólo por eso te admiro y me siento tan orgullosa de ser tu sobrina que no te puedes hacer una idea. No te puedes hacer tampoco idea de cómo me has ayudado a tomarme las cosas desde entonces, y de cómo afronto ahora la vida y los problemas, con ganas cuando las fuerzas flojean, con pensamientos de lucha constante, con sacar las cosas positivas de las cosas más nimias. Y todo esto, lo has conseguido tú, digno ejemplo has sido para todos los que han estado contigo, de eso puedes estar seguro.
A esa otra persona, que tantos años he pasado en su compañía, mi segunda madre en muchos sentidos, no tengo palabras de agradecimiento para devolverte todo el cariño que me diste a lo largo de estos años.
A mi querida abuela que te has ido, nos has dejado a todos un poco más huérfanos. Eres y has sido una persona magnífica, todo lo que has hecho y lo que te ha rodeado, siempre han sido actos y gestos de bondad y cariño. Ahora cuando paso cerca de tu casa, me embarga una tristeza inmensa al pensar que ya no estás ahí, para poder subir corriendo las escaleras y decir, voy a ver a la abuela, y tú ahí, paciente, con una sonrisa y con un gesto amable.
A los dos, ANGEL Y ESPERANZA, vuestros nombres lo dicen todo, yo sólo añado que os quiero y que sois mi LUZ desde donde quiera que estéis.

Es por todo esto que cada día que pasa tengo una mayor convicción de que todos los momentos tienen algo especial anque no lo veamos a priori, y que tengo que aprender a encontrar eso todo lo que pueda.

Así que, a pesar de haber empezado el post de un modo un poco pesimista, me reitero en decir que la parte buena de mi día entre cuatro paredes es que en poco tiempo saldré de aqui y me toparé de nuevo con esa LUZ que tanta energia me da.

2 comentarios:

  1. Hace poco que te dije que cada día brillabas y me reitero en lo dicho por lo leído en este post!! Has demostrado a estas personas que las quieres con el día a día, con tu mejor sonrisa y sobre todo, siendo tú. La vida es dura, pero con el tiempo los escenarios cambian y se aprende a ver las cosas de otra manera tal y como tú lo estás haciendo ahora, del modo más inteligente.
    Una princesa

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  2. No sabía que habías leído mi último texto. Siempre tienes palabras de ánimo para mí.
    La verdad es que necesitaba escribir eso que llevaba dentro y sigo llevando. Es como si me sintiera un poquito más aliviada.
    Gracias Mari, eres de lo mejorcito que tengo en mi vida.
    Te quiero

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